El tiempo es oro, por eso cada uno decide con quién compartir su tiempo.
Y después de mucho dolor, de noches sin dormir, de ponerte en el lugar de la otra persona, de esperar algo que nunca llega, cuando abres los ojos y te das cuenta de que no formas parte del tiempo de alguien, tal vez lo mejor sea decir adiós.
Ni hasta mañana, ni hasta otra, ni hasta luego, sólo adiós y gracias por el tiempo que me has dedicado, porque siempre hay que dar las gracias.
Duele mucho decir adiós, muchísimo, el alma se te hace un ovillo y sientes unas punzadas que te oprimen tanto el pecho que te dejan sin aire.
Pero dicen que si dices adiós en el momento adecuado, la vida te recompensará con un nuevo hola.
jueves, 27 de febrero de 2014
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